Es una de las preguntas que más nos hacen en la primera llamada: ¿dónde invierto, en Meta o en Google? La respuesta corta es que depende de cómo compra tu cliente. La larga, a continuación.
Google Ads: capturar la demanda que ya existe
En Google la persona está buscando algo. Si alguien escribe «agencia de traducción jurídica en Madrid» o «software de gestión para clínicas», ya tiene la necesidad y está comparando opciones. Por eso Google suele traer leads con más intención.
Funciona especialmente bien cuando:
- Tu servicio es algo que la gente busca activamente.
- Hay suficiente volumen de búsquedas en tu zona o sector.
- Puedes competir en precio por clic con lo que vale un cliente.
Meta Ads: crear demanda
En Facebook e Instagram nadie está buscando tu servicio. La ventaja es que puedes llegar a personas que encajan con tu cliente ideal antes de que empiecen a buscar, con un coste por impresión mucho menor.
Encaja bien cuando:
- Tu solución es nueva o poco conocida y no se busca mucho.
- Puedes explicar el problema de forma visual o en un vídeo corto.
- Tienes una oferta clara para captar el interés: una auditoría, una guía, una demostración.
¿Y LinkedIn?
LinkedIn permite segmentar por cargo y empresa, lo que es muy útil en B2B. El inconveniente es que el coste por lead suele ser bastante más alto. Lo recomendamos cuando el valor de cada cliente es muy elevado y el público es muy concreto.
Lo que mejor funciona: combinarlas
En la mayoría de proyectos B2B que gestionamos usamos las dos plataformas con papeles distintos:
- Google Ads para captar a quien ya está buscando.
- Meta Ads para llegar a nuevos públicos y para el remarketing de quien ya visitó la web.
- Un mismo embudo detrás, con la misma landing, el mismo filtro y el mismo seguimiento.
Cómo decidir por dónde empezar
Si tienes poco presupuesto, empieza por donde esté la intención más clara. Si hay búsquedas, suele ser Google. Si no, Meta con una buena oferta. Lo importante es medir hasta la venta y no quedarse con el coste por clic o por lead.
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